Pablo C. Reyna: “Creo que, a veces, los escritores se olvidan de lo que de verdad le gusta al niño”

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Nuestro invitado de esta semana es el escritor y editor Pablo C. Reyna. Quedé con él a finales del 2020. Nos citamos en La Quinta de los Molinos, un precioso parque en la calle Alcalá, en Madrid. Un sitio abierto, donde pudiésemos estar con la suficiente distancia para charlar con tranquilidad. Porque el escritor de “La casa de los dragones”, finalista del Premio Barco de Vapor 2019, tiene mucho que contar.

Pablo estudió derecho en Valencia, su ciudad natal, pero se ha dedicado a la literatura desde muy joven: primero como librero, luego como editor y escritor y ahora, en Tormenta, como agente literario y editor. Toda una vida rodeada de libros. Y no deja de escribir, porque “no podría hacer solo una cosa, escribir o editar. Disfruto mucho trabajando con los autores en ese proceso.”

Los primeros libros

La música de un saxofonista nos acompaña toda la entrevista. Pablo es un joven de 34 años, tímido, de grandes ojos marrones y que sonríe mucho tras la mascarilla. Un gran amante de la literatura, que tiene escrito mucho más de lo que ha publicado y que lleva viviendo en Madrid desde hace once años.

Los dos con mascarillas, como las medidas de seguridad mandan, comenzamos a hablar de su obra. El primer libro que publicó fue “La guía secreta de Harry Potter”, en 2009: “fue idea mía y la propuse a la editorial y creció muy rápido y, tan rápido como se publicó, se descatalogó por problemas legales”. Tras aquel éxito, le encargaron escribir “#soyidhunita. El fenómeno de “Memorias de Idhún”, en el año 2015, editado por SM. “Durante años fui “El Cronista de Salem” y esos dos libros los separo completamente de los otros. Me lo pasé muy bien escribiéndolos, pero son cosas diferentes”.

Multicomos

Esos “otros” libros a los que se refiere Pablo y que ya publicó con su nombre, son la saga de “Multicosmos”, en 2016. “Yo he hecho muy buenos amigos en internet y creo que parte de “Multicosmos” tiene que ver con intentar sacar el lado más amable del mundo de internet. Descubrí que el mundo virtual podía ser un escenario como podía ser la tierra media, o Narnia y quería explotar eso.”

En “Multicosmos” hay videojuegos, competiciones, amigos virtuales y un premio: El Tridente de diamante. En un principio, Pablo la pensó para publicarla en seis volúmenes, una aventura muy arriesgada, “mucho”, afirma él entre risas, “pero finalmente firmé por tres. Los tres libros funcionaron relativamente bien, yo estaba muy satisfecho. El primero creo que va por la quinta edición, pero la editorial no se animaba a publicar el resto de libros. Y de hecho se demoró. Los tres primeros salieron el mismo año y con el cuarto tardaron mucho en decidirse.”

Finalmente llegaron a un acuerdo y decidieron publicar un libro más de la saga y, así, los fans de “Multicosmos” consiguieron ver la historia terminada. “No es una saga como otros tipos de libros que cada uno es independiente, es que “Multicosmos” es una historia que hay que leer de principio a fin. Y si bien cada libro tiene su propia trama autoconclusiva, tiene un arco argumental clarísimo. El niño que termina en el tercero tiene un gancho muy potente para el siguiente.”

La casa de los dragones

Durante el tiempo que tardó en publicar ese último volumen, a Pablo le llegaban “semanalmente” emails preguntándole cuándo iba a seguir publicando más sobre “Multicosmos” y sus fans le dieron la idea para su siguiente libro.

“La casa de los dragones” fue finalista del Premio Barco de Vapor en el año 2019. Una novela middle grade donde su protagonista, Marcos, está enganchado a la saga “Carrera de dragones”, pero falta el último volumen para terminar la historia. (¿Os suena?) Por eso, Marcos se arma de valor y va a visitar a J.T. Lekunberri, la autora de la novela, para preguntarle cuándo va a publicar la continuación. Y, al conocerla, empezará la mayor historia que jamás hubiera imaginado vivir.

 

A parte de los emails de sus fans, Pablo se basó en otra anécdota para comenzar la historia, “porque nunca hay un solo origen para una historia”, afirma. “Tengo una amiga escritora que me contó cómo, una vez, le llamaron al telefonillo para pedirle que le dedicaran unos libros y esa anécdota que me parece fabulosa, se la robé”.

Así da comienzo “La casa de los dragones”, una novela middle grade llena de literatura y de aventuras. Una obra que Pablo pensó que pegaba para un concurso, concretamente El Barco de Vapor de la editorial SM y con el que fue finalista. “Mentiría si dijese que pensaba que no iba a ganar. Me gustaba mucho la historia y no había visto títulos de temática similar que tuvieran conexión con los premios anteriores. Estaba atento, porque sabía que se fallaba por Navidad. Y pasó la Navidad y no me dijeron nada. La ilusión que tenía se desvaneció. Cuando me llamaron en febrero para decirme que había sido finalista y que querían publicarlo, estaba paseando por El Retiro. Para entonces daba por hecho que no había ganado, entonces fue como si me llamaran para decirme que había ganado. Me hizo mucha ilusión.

Escritor de mapa

A Pablo le ha gustado siempre escribir. Hizo sus primeros textos en una máquina de escribir antigua, en la playa, pero le faltaba la constancia. “No me lo tomé tan en serio hasta que empecé a escribir de principio a fin las historias, a los 18 años. Porque si quieres escribir una historia que sea interesante, para ti como autor y como lector, el primer capítulo también tiene que ser interesante. Me costó mucho darme cuenta de eso.”

“Para mí el cambio fue

empezar a planificar”

Entre los autores se habla mucho de escritor de brújula o de mapa. Los primeros son los que no necesitan planificar qué va a pasar en cada capítulo y, a veces, no saben por dónde va a ir la historia. Los segundos son los que necesitan saber qué va a pasar a lo largo del libro, todo lo que van a vivir los personajes, los escenarios… Pablo aprendió a ser un autor de mapa con esfuerzo y constancia y a base de “leer, leer, leer, escribir y corregir”. Aunque él, que ha trabajado muchos años como editor, ha aprendido a saber lo que funciona. Y, todo ese aprendizaje, le llevó a crear Tormenta editorial.

Tormenta

La idea surgió durante un viaje a la feria de Frankfurt. Allí Pablo pensó que podría crear una agencia literaria que desarrollara proyectos propios y que vendiera a las editoriales un pack completo de autor e ilustrador, con una historia ya corregida. “No me gusta ser agente literario que envía un manuscrito a la editorial sin haberlo leído. No solamente necesito leerlo, sino que me gusta trabajarlo un poco y si veo que tiene algún agujero o que hay algo que no acaba de funcionar, se lo comento al autor a ver si tiene la misma impresión.”

Así nació Tormenta editorial que la semana pasada dio un paso más y también pasó a representar a ilustradores. En estos años, con la colaboración de Tormenta, se han publicado algunas de las novelas infantiles y juveniles más leídas, como “Presidenta por sorpresa” y su continuación, “Desobediente de repente”, de Sara Cano (a la que podéis conocer aquí); “Los rescatadores mágicos”, de Sabrina Catdoor y David Sierra; “Un relato de violencia”, de Piedro Riera, o “Estrellas sobre Seúl”, de Silvia Aliaga y Tatiana Marco.

Y, mientras trabaja en Tormenta, Pablo sigue escribiendo novelas middle grade y de adultos y dibujando su tira cómica “Libreros”, escenas de la librería Tomo y Lomo que publica en sus redes sociales, donde es muy activo. Porque, como muchos autores han reconocido en otras entrevistas, como Sonia Lerones o Patricia García-Rojo, hay que estar en redes, aunque “seguramente el escritor tenga que tener presencia en redes, pero no necesariamente que él tenga que estar en redes”, opina Pablo. Y hablamos del ejemplo de Laura Gallego, escritora de novelas juveniles mundialmente conocida y que ella no gestiona sus redes, “hay autores que tienen Comunity Managers, todo el mundo lo sabe porque no pretenden lo contrario. En la cuenta no se habla en primera persona, pero lo importante ahí es que estén presentes en redes, no que estén escribiendo ellos.”

Hábitos y publicaciones

Y ya que hablamos de las redes sociales, nos metemos en el tema de las nuevas tecnologías y cómo eso ha influido en los cambios de hábito del lector y del escritor. Probablemente, como afirma Pablo, el auge de las tablets no ha hecho que los niños lean menos, “siempre ha habido libros que han conseguido que los niños apaguen el aparato de moda”, en referencia a la radio y a la televisión, pero sí que cree que los autores no deben acomodarse. “Siempre ha habido autores que han fascinado a los niños y creo que ha habido veces, por modas de pedagogía, que han pensado más en los valores. Yo cuando pienso en emociones y en literatura infantil pienso en que un libro apasione al niño. No pienso en que un libro trate temas de tristezas. Seguramente de 0 a 7 es otro mundo y lo pongo al margen, pero creo que, a veces, los escritores se han olvidado de lo que de verdad le gusta al niño.”

Esto me lleva a otra pregunta irremediable y que es una verdad palpable a la que nadie se atreve a meter mano: la cantidad de novedades que se publican al año. En el año 2019, el número de libros inscritos con ISBN fueron 90.073, lo que supone un aumento del 10,9% respecto al 2018. De ese total, los libros de infantil y juvenil son un 11,2%, situándose en el tercer puesto de libros publicados, tras los de ciencia sociales y humanidades y los de creación literaria. En el 2018 era solo el 9,8%, según datos del Ministerio de Cultura y Deporte.

Estos son los datos, pero una visita cada quince días, más a menos, a cualquier librería, nos demuestra empíricamente que los libros cambian en poco tiempo. “Yo creo que nadie se atreve a romper el juego. Se ha hablado mucho, durante la pandemia, en el momento en el que todos empezaron a suprimir publicaciones, de que no ha sido fácil y que es un agujero en la contabilidad en muchas editoriales. En la carta de “Errata Naturae” había cosas en las que tenían mucha razón. Nos vendría bien a todos parar un poquito más”, opina Pablo.

“Se publica mucho, sí.

Se publica mucha tontería,

también”

Políticas literarias

Nuestra charla llega a su fin. Hablar con Pablo de libros, de autores y de publicaciones es todo un placer. Lleva muchos años dedicándose a la literatura y tiene muchas cosas que contar. Pero antes de irme, charlamos de políticas porque hay muy pocas que visibilicen la literatura infantil y juvenil. “Tenemos una televisión pública y no nos podemos conformar con veinte segundos en “Página dos” (un programa dedicado a la literatura). Hay podcast, programas de radio (aquí podéis conocer algunos), pero poco más. En Cataluña hay una campaña que, cuando cumples seis años, te regalan un vale que puedes canjear por el libro que quieras en la librería. Te dejan elegir, y eso permite que el niño vaya a la librería y elija un libro. Eso, aparte de que es un balón de oxígeno tremendo para los libreros y los editores, también es una medida que genera una ilusión al niño.”

Ahora sí. Llegamos al final. Podría seguir preguntándole a Pablo un millón de cosas más, pero seguro que volvemos a vernos en otra ocasión.

Y, como siempre, tengo que hacer las dos preguntas obligadas.

¿A quién nos recomienda leer y entrevistar?

Me gusta recomendar a gente que no está en redes sociales, porque parece que siempre recomendamos a gente con la que interaccionamos. Me gusta mucho Llanos Campos. Paloma Bordons me parece una muy buena escritora. También me gusta Catalina García Vilar y Diego Arboleda también es muy recomendable, es de los mejores escritores de infantil que hay en España.

¿Una merienda de tu infancia?

A mí me encanta la merienda, es una de mis comidas favoritas del día. Una merienda de mi infancia y que no la he dejado en mi vida son los cruasanes de chocolate del Mercadona. Es mi merienda de toda la vida y será hasta la muerte. Soy valenciano y en Valencia tienes un Mercadona a una manzana de distancia. Mi madre compraba esas caracolas de chocolate y son los cruasanes que más me pueden hacer soñar en el universo. Es mi merienda favorita. La recuerdo en mi infancia con mis primos en el campo o en la playa. Esas caracolas me han acompañado a lo largo de toda la vida, con todas las experiencias, en distintas etapas y cambiándome de ciudad.

Y con ese recuerdo, su sonrisa tras la mascarilla y la música de fondo, que ha puesto banda sonora a la entrevista, nos despedimos.

Os dejo un vídeo para animaros aún más a leer “La casa de los dragones”.

Si os ha gustado esta entrevista y el vídeo y si queréis comprar la novela, recordad que podéis hacerlo a través del enlace que encontraréis en la imagen de abajo y que os llevará a la librería Turuletras. Ese es mi link de afiliado, del que me llevo una pequeña parte de la venta para mantener el blog , y que ya no llevará a comprar a través de Amazon, sino en una librería de barrio. Porque solo apoyando el pequeño comercio y a las librerías de barrio lograremos salvarlas. 

Y si no queréis comprar el libro, pero sí apoyar el blog, podéis invitarme a un café. ¡Gracias!

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Pablo C. Reyna: "Creo que, a veces, los escritores se olvidan de lo que de verdad le gusta al niño"
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Entrevista al escritor Pablo C. Reyna
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